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Toscana región de Italia
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Toscana, región de Italia septentrional, antiguamente un gran ducado soberano, que limita al norte con las regiones de Liguria y Emilia-Romaña, al este con Marcas y Umbría, al sur con Lacio, y al oeste con el mar de Liguria y el mar Tirreno. Se divide en las provincias interiores de Arezzo, Florencia, Pistoia y Siena y las provincias marítimas de Grosseto, Livorno, Lucca, Pisa y Massa-Carrara, que se extiende al norte entre la región de Liguria y los Apeninos. La capital de la región es Florencia.

Territorio y recursos de Toscana

Toscana es principalmente montañosa; además de los Apeninos hay dos grupos montañosos, los Alpes apuanos, en donde se extrae mármol, y un grupo al sur, las Colinas Metalíferas, donde hay yacimientos de hierro, magnesio, bórax y mercurio. Los ríos son el Arno, el Cecina, el Ombrone y el Tíber superior; todos desembocan en el mar Tirreno. Excepto en Maremma, una región pantanosa situada al sur, el clima es templado. Los productos agrícolas más importantes de la región son el trigo, el maíz, las uvas, las aceitunas y el tabaco. Los productos industriales más importantes son los tejidos de lana y algodón, los químicos, la maquinaria, el cristal y la cerámica. Superficie, 22.993 km²; población (2005), 3.598.269 habitantes.

Historia de Toscana

La extensión de Toscana casi coincide con la antigua Etruria. Sus habitantes, los tusci, o etruscos, fueron conquistados por los romanos, que denominaron a la región Tuscia. Fue dominada sucesivamente por ostrogodos, bizantinos y lombardos. Estos últimos fueron conquistados por Carlomagno y gobernados por un duque franco. En 1030, Bonifacio II, de la casa de Canossa, se convirtió en duque de Toscana. Tras su asesinato, su mujer, Beatriz, gobernó hasta 1076, cuando su hija, la condesa Matilde, heredó las tierras. Matilde apoyó la causa papal durante su enfrentamiento con los emperadores germánicos y legó todos sus dominios al Estado pontificio. No obstante, el emperador del Sacro Imperio Enrique V reclamó el ducado, y durante más de un siglo la “propiedad de Matilde” provocó luchas entre los papas y los emperadores. Durante este periodo, las principales ciudades se independizaron y prosperaron. Pisa era por entonces una gran república marítima.

Durante el siglo XIV, Toscana ocupó un destacado lugar en el renacimiento cultural italiano con figuras como el poeta Dante, el pintor Giotto, el humanista Petrarca y el escritor Boccaccio. El dialecto toscano se convirtió en la lengua literaria de Italia. En 1406, Pisa se sometió a Florencia, que entonces se convirtió en el mayor poder en Toscana. Después de 1434, Florencia fue gobernada por la familia Medici. Cosme I de Medici, que fue nombrado duque de Toscana en 1537, expandió el ducado al recibir Siena del emperador Carlos V (Carlos I de España). Esta cesión unió a los Medici con España; durante casi dos siglos Toscana estuvo bajo influencia española.

Imagen de Florencia
Iglesia de Florencia. Fotografía de Emmanuel BUCHOT
Epoca moderna de Toscana

Cuando se extinguió la línea masculina de los Medici en 1737, el Tratado de Viena (1735) estableció que el gran ducado fuera otorgado a Francisco Esteban, duque de Lorena, que más tarde se convirtió en el emperador del Sacro Imperio Francisco I. El gran duque Fernando III perdió Toscana, que pasó a Francia en 1799, si bien fue restaurado en 1814 y gobernó hasta 1824. Su hijo, Leopoldo II, promovió la prosperidad de Toscana. En 1848 otorgó una constitución liberal a sus súbditos, pero la tendencia revolucionaria que llevó a la unificación de Italia le obligó a abdicar; en 1859, el gran ducado fue ocupado por las fuerzas de Victor Manuel II, rey de Cerdeña. En 1860 el pueblo de Toscana votó a favor de su unión con Italia.

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